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Actualidades en Educación Física y Deporte Escolar en México
Primer Foro de Investigación

 

Dr. Ausel Rivera Villafuerte

 

Coordinador del Foro Nacional de Investigación

en Educación Física y Deporte Escolar.

Chiapas, 2017.

 

La exposición siguiente, a modo de inmersión preliminar al texto Actualidades en Educación Física y Deporte Escolar en México, voy a centrarla desde dos vertientes: la primera siguiendo los cánones que para este efecto dicta la tradición (acorde con la raíz griega del término); esto es, felicitar efusivamente y reconocer sobremanera el trabajo intelectual tenaz de mis colegas, todos especialistas en la materia, formados en instituciones de educación superior en México y en el extranjero que hicieron eco de la convocatoria del Foro Nacional de Investigación en Educación Física y Deporte Escolar, Chiapas 2017; pero también, en segunda instancia, congruente con la perspectiva crítica del pensamiento, explorar una ruta alternativa, en la cual se da a conocer específicos puntos de vista sobre los temas en cuestión e incluso se difiere de los autores. Iniciemos con un breve preámbulo, desarrollemos nuestras ideas para volver sobre las opiniones y al final elaboremos un compendio de la exposición.

 

Desde los albores del México contemporáneo hasta el siglo XXI, la educación física en nuestro país ha transitado por marcadas tendencias curriculares: militar, deportiva, psicomotriz, orgánico funcional y, posteriormente, otras variantes menos identificables por su sincretismo conceptual (motriz de integración dinámica y motriz global sistémico). Desde nuestra perspectiva, un rasgo característico de estos enfoques es el desplazamiento lineal, a veces identificable, otras casi imperceptible, de la tendencia deportiva hacia el tipo recreativo; es decir, pasamos de una perspectiva centrada en lo biológico a una educación física que prioriza el juego por el juego mismo. De ahí la pertinencia de una revisión profunda de los conceptos y preceptos en tiempos de incertidumbres teórico-metodológicas para proseguir en la búsqueda de identidad como campo de estudio que permita avances no solamente en la docencia reflexiva sino también a niveles epistemológicos.

Proponemos una visión de educación física a partir del establecimiento de la Motricidad como un conjunto de saberes científico-humanistas organizados para investigar las acciones motrices (cuerpo, movimiento y pensamiento crítico). El estudio de la Motricidad permite construir un sistema de conocimientos científicos de las actividades motrices y su contribución al desarrollo humano (larga vida saludable, conocimientos, nivel de vida digno). Los campos disciplinares de la Motricidad son la educación física, la recreación, el deporte y las prácticas motrices alternativas. Por tanto, la educación física, dentro de este enfoque, es una especialidad científica que estudia y aplica las actividades motrices sistemáticas mediante los fundamentos de la Pedagogía para contribuir al desarrollo integral del ser humano durante todas las etapas de la vida. El propósito fundamental de la educación física es que todos los seres humanos realicen actividades motrices de manera metódica y sistemática para contribuir al desarrollo humano. Es digno de resaltar que en la educación formal es la única asignatura que centra sus procesos en las acciones motrices; además, contribuye de manera paralela a todos los aprendizajes escolares potenciando las diversas inteligencias.

Esta propuesta tiene sus bases en la construcción, sistematización y difusión del conocimiento que la comunidad académica internacional en universidades, centros de estudios superiores y científicos independientes y/o agrupados en asociaciones civiles, realizan desde épocas remotas hasta la actualidad. Para comprender la relevancia del tema en la vida humana digna basta revisar los documentos oficiales que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha consensado en casi todo el mundo, a través de la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS); tales como las Declaraciones de la Conferencia Internacional  de  Ministros  y  Altos  Funcionarios  Encargados  de la Educación Física y el Deporte.   MINEPS I, II, III, IV, V y VI (París-Francia,  1976;  Moscú-Federación  de  Rusia,  1988;  Punta  del Este-Uruguay, 1999, Atenas-Grecia, 2004; Berlín-Alemania, 2013; Kazán-Federación de Rusia 2017); la Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte (UNESCO, 1978,2015); Educación Física de Calidad. Guía para los Responsables Políticos (UNESCO, 2015); las Recomendaciones Mundiales sobre Actividad Física para la Salud (OMS, 2010); la Declaración de la Educación Física del Consejo Internacional para la Ciencia del Deporte y la Educación Física (ICSSPE, 2010), entre otras.

¿Y por qué se debe difundir con mayor fuerza la relevancia de la educación física, y el deporte escolar en nuestro país? La respuesta es llana pero contundente: el diagnóstico del Programa Nacional de Cultura Física y Deporte 2014-2018 de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE, 2014) y los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2012) realizada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), revelan que el Estado mexicano no ha cumplido con promocionar, fomentar y estimular las prácticas de actividad física y deporte de toda la población, mismas que se señalan como derecho inalienable en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y se amplían en la Ley General de Educación y la Ley General de Cultura Física y Deporte.

Para recapitular, al retomar el hilo conductor de este prólogo, quiero nuevamente felicitar a los autores de las investigaciones y experiencias de buenas prácticas pedagógicas reunidos en este texto. Desde México va este aporte que considero fundamental para seguir avanzando en la senda de la teorización epistémica que concluya en mejores experiencias didácticas. Sin embargo, también precisa seguir abrevando en la senda ontológica que permita desterrar la confusión conceptual. Ante ello, es necesario excluir las banalidades, no escuchar el canto de las sirenas y retomar las ideas para regular jurídicamente nuestra profesión; de esto hay iniciativas y leyes a nivel nacional y local que es necesario promover y aplicar.

También disiento de quienes hacen de los temas de otras disciplinas y/o transversales, contenidos centrales. Esta antítesis en la manera de concebir el currículo atenta contra toda racionalidad didáctica específica; pero, sobre todo, refleja inconsistencias teórico-metodológicas en la forma de comprender nuestra especialidad. La transversalidad significa abordar ejes en momentos específicos de las sesiones que convergen en todas las áreas sin pertenecer a ellas; están o deberían estar presentes en todo el proceso educativo. Sin embargo, los contenidos centrales de la educación física (las capacidades motrices) no deben ser relegados a segundos o terceros momentos bajo ninguna circunstancia. Así mismo, en los procesos de enseñanza y aprendizaje no hay que olvidar los desarrollos de iniciación deportiva y deporte escolar (que en los planes y programas de estudios mexicanos se ven diluidos); huelga decir que éstos deben ser abordados desde perspectivas pedagógicas alternativas a las tradicionales.

Para concluir, agradecer al Mtro. Bernardo E. Coutiño Trujillo, director de la ENLEF Tuxtla y presidente del comité organizador e Isaac Castillo Hernández, coordinador general de la Convención Internacional de Educación Física y Deporte Escolar, Chiapas 2017, la oportunidad de cooperar con la institución en la compilación de los trabajos reunidos en esta memoria. El trabajo en comunidad permite avanzar hacia sendas más promisorias del desarrollo humano.